Mucho se habla sobre el feminismo y las desigualdades entre varones y mujeres. Pero, ¿hemos avanzado a lo largo de la historia? ¿Cuales son nuestras reivindicaciones? ¿Cuáles son los nuevos obstáculos, desafíos y objetivos en el camino hacia la igualdad sustantiva? En estas líneas, les proponemos adentrarnos en la problemática de género y en nuestras luchas para pensar la construcción de una sociedad más digna, plural, justa e igualitaria para todos y todas.

Editorial

Mucho se habla por estos tiempos sobre el género, sus desigualdades y las faltas de políticas estatales que nos incluyan, nos protejan, y nos contengan. Sin embargo, no se trata de nuevos reclamos. Basta con hacer un poco de historia para entender que la lucha femenina por la reivindicación de derechos se remonta a la Revolución Francesa (S. XVIII) y lo que se conoce como la “primera ola” del feminismo, en donde se empieza a cuestionar la jerarquía de los sexos y los privilegios masculinos, y comienzan a plantearse reivindicaciones de igualdad en términos de derechos civiles.
Luego continuarán las grandes conquistas democráticas como lo fue el voto femenino con la llamada “segunda ola feminista” (mediados del S.XIX hasta los cincuenta del S.XX); a lo que le seguirá una “tercera ola” (década del ´60), con el logro de la participación de las mujeres en el ámbito político a través de candidaturas a cargos electivos- aunque muy minoritaria aún-, la lucha por los anticonceptivos y el divorcio.

Hoy en día estamos frente a la “cuarta ola feminista” signada por un cambio radical en lo que veníamos viviendo a lo largo de la historia. Las mujeres militamos de forma muy activa en contra de toda supremacía de género, contra cualquier tipo de violencia machista y a favor de la igualdad plena en todos los aspectos y ámbitos de la vida.
En la Argentina, la masiva marcha de “Ni Una Menos” contra los femicidios y la violencia machista realizada el 3 de junio de 2015 , marcó un hito en la concientización de los reclamos por parte de toda la sociedad. La evidencia en las calles de la presencia intergeneracional (abuela- madre- hija) unidas en un solo grito desesperado de reclamo y justicia fue quizás la evidencia más significativa de la sororidad y el empoderamiento femenino de nuestros tiempos. Ya nada sería como antes. Ya nadie podría volver atrás lo ganado.

Las mujeres hemos luchado a lo largo de la historia por conquistas políticas e ideológicas. Acciones e ideas que en algún momento logran irrumpir en la escena política y cultural, interpelan a la sociedad y dan por tierra con el status quo existente, pateando el tablero de lo “que se espera” o de lo que “es normal” para un determinado momento histórico.

No obstante ello, queda mucho camino por recorrer y muchas batallas por ganar. En el ámbito laboral, las mujeres no llegamos a los escalafones de mayor jerarquía, cobramos menores salarios por iguales puestos de trabajo y mayormente estamos inmersas en la informalidad y precariedad. A la vez, sigue siendo sobre nosotras que recae mayormente el trabajo no remunerado, a saber: el trabajo doméstico, el apoyo escolar, el cuidado de los niños, las niñas, los adultos mayores y los discapacitados.
Muchas de nosotras, que además tenemos un empleo asalariado -y hasta quizás también participación social y trabajo voluntario-, vemos recargada hasta dos y tres veces nuestra jornada laboral al tiempo que encontramos cada vez más lejana la posibilidad de concretar nuestras ambiciones o deseos personales.
Deviene por todo ello necesario pensar una nueva economía que revea el valor del cuidado como base fundamental de la reproducción social y económica de las sociedades y, como tal, rescate dicha actividad de la opacidad de la esfera doméstica, donde más abiertamente suelen regir los vínculos patriarcales, y la ponga en el centro de la escena.
El denominado “Techo de Cristal” parece no dejarnos crecer en ningún ámbito (porque también sucede en la academia, los sindicatos, los partidos políticos y el sector público en general). Se trata de aquellas barreras invisibles simbólicas y culturales que nos obstaculizan el acceso al poder real, a los lugares de mayor jerarquía y liderazgo. Dicha realidad se conjuga con el llamado “Piso Pegajoso”, que alude a una tendencia conforme la cual las mujeres solemos ver restringida nuestra carrera laboral, condenadas a la permanencia en empleos de menor calificación. En este orden, somos nosotras las que habitualmente quedamos “estancadas” en empleos de baja calidad, part-time, a menudo informales y con salarios bajos 1; porque es la única posibilidad que tenemos de conciliar las obligaciones del hogar con la necesidad de acceder a algún tipo de ingreso, por mas ínfimo que sea.
Se presenta entonces como ineludible la idea de caminar en pos de una verdadera corresponsabilidad al interior de las familias, los Estados y las empresas para revertir esta gran asimetría e inequidad tan arraigada en nuestra sociedad.

En relación al ámbito Político, se han dado algunos pasos a lo largo de los años en lo que respecta a la representatividad de las mujeres. Una muestra de ello ha sido la aprobación de la ley de paridad; pero aun así, falta mucho para lograr la verdadera Igualdad Sustantiva. Es decir, traspasar la frontera de la igualdad de derecho a la igualdad de hecho en el entendimiento de que el aumento del número de bancas femeninas en los órganos legislativos no se traduce necesariamente en aumento de poder e influencia. Como dice la licenciada Virginia García Beaudoux (2018)2 las mujeres “…compiten en política en los mismos escenarios que los hombres, pero lo hacen con diferentes reglas de juego y en condiciones muchísimo más desfavorables. Las mujeres en la política juegan con la cancha inclinada”. La gran apuesta entonces, es seguir defendiendo y luchando por nuestra igualdad en términos reales, comprendiendo que las mujeres podemos y debemos ocupar espacios de poder real por la sencilla razón que somos tan capaces y talentosas que nuestros compañeros varones.

Otro tema no menor es el que refiere a la violencia. Según datos recientes publicados por el Observatorio “Ahora que si nos Ven”, se registraron 162 femicidios en lo que va del año –81 durante el Aislamiento Social Preventivo y Obligatorio- lo que muestra que hay una mujer asesinada cada 27 horas. En este sentido, entendemos como muy positivo el lanzamiento en estos últimos días del Plan Nacional de Acción contra las Violencias por Motivos de Género (que incluyen a la población LGBTI+). Sin embargo, la experiencia indica que más allá de las presentaciones formales, es necesario avanzar con celeridad, compromiso y responsabilidad en todas los aspectos que afectan hoy a nuestras mujeres y que tiene que ver con la psiquis, la autonomía plena y la posibilidad de un acompañamiento que las oriente hacia una nueva vida basada en un ambiente armónico y saludable.

Por último, creemos imperiosa la necesidad de avanzar en lo que respecta a la Salud Sexual y Reproductiva. La posibilidad de acceso al aborto seguro, legal y gratuito no puede seguir esperando. Aunque no hay datos oficiales, según un informe realizado por Amnistía Internacional (2018), en nuestro país se practican al año aproximadamente 450 mil3 interrupciones de embarazos en forma insegura. Dato más alarmante aún, si se considera que los abortos practicados en condiciones de riesgo ha sido la primera causa de mortalidad materna en los últimos 30 años.
Asimismo, tampoco debe demorarse la correcta implementación de la ley 26.150 sobre Educación Sexual Integral (ESI) en todos los establecimientos educativos públicos y privados del país. Entendemos que es primordial que desde los niveles educativos iniciales las niñas, niños y adolescentes puedan interiorizarse sobre la sexualidad de manera amplia abarcando aspectos biológicos, psicológicos, sociales, afectivos y éticos. A la vez que, resulta fundamental que puedan conocer sobre sus derechos, sobre la equidad de género y el respeto por la diversidad.

Las mujeres hemos avanzado mucho en materia de derechos y es indudable que la sociedad en su conjunto está madurando y acompañando las conquistas de género. Evidenciamos sucesos, accionares, maneras de ver y de pensar la realidad que demuestran un importante grado de conciencia y compromiso; inclusive desde edades muy tempranas. No obstante ello, el gran desafío de nuestros tiempos es pensar el género desde una perspectiva integral y transversal que contemple lo ideológico- cultural, lo institucional, lo relacional y lo actitudinal. Descubrir las inequidades de género en el análisis social es un gran paso; pero ello debe ir acompañado por la erradicación de todo tipo injusticias -muy ligadas a estereotipos de género- que aún están profundamente arraigadas en nuestra cotidianeidad. Debemos traspasar la barrera de la retórica, para generar ese cambio profundo que tanto anhelamos.

En suma, ahora que estamos juntas, ahora que sí nos ven… falta comprender el feminismo de forma amplia y multidimensional incorporando plenamente a todas las perspectivas e identidades que interpelan al sistema patriarcal. Falta entender que ser iguales a los varones no supone desconocer, ni anular las diferencias. No implica enfrentarnos a ellos y tampoco se trata de creernos superiores. Solo luchamos por la igualdad de oportunidades, solo buscamos nivelar la cancha. Y para ello, requerimos de un Estado presente que genere los cambios necesarios, pero sobre todo de un movimiento feminista activo en todas las trincheras de la lucha política y cultural. Solo así, podremos construir una sociedad más justa, igualitaria, plural y digna para todos y todas.

  1. Por Magalí Brosio. Economía Feminista- De Techos de Cristal y Pisos Pegajosos. http://economiafeminita.com/de-techos-de-cristal-y-pisos-pegajosos/ 
  2. Communicatio. Lic. Virginia Garcia Beaudoux https://communicatio.com.ar/palabras-virginia-garcia-beaudoux-pensar-las-mujeres-mujeres-se-tienen-limitar-hablar-temas-genero-una-falacia-base/
  3. Amnistia Internacional.”Aportes de Amnistia Internacional al Debate sobre Despenalizacion del Aborto” (2018) https://amnistia.org.ar/wp-content/uploads/delightful-downloads/2018/05/Aportes-de-Amnist%C3%ADa-Internacional-al-debate-sobre-la-despenalizaci%C3%B3n-del-aborto-ONLINE.pdf

Recursos web:

• Amnistía Internacional. “Aportes de Amnistia Internacional al Debate sobre Despenalizacion del Aborto” (2018)
• Amnistía Internacional- “Aportes al debate sobre Derechos Sexuales y Reproductivos” (2016)
• Brosio, Magali. Economía Feminista- “De Techo de Cristal y Piso Pegajoso” (2017)
• Rodríguez Enríquez, Corina – Economía feminista y economía del cuidado. Aportes conceptuales para el estudio de la desigualdad (2015)
• García Beaudoux, Virginia – Igualdad Sustantiva- Communicatio “Pensar que las mujeres por ser mujeres se tienen que limitar hablar sobre temas de género es una falacia de base” (2018)
• Ministerio de Economia de la Nación “Las brechas de género en la Argentina. Estado de situación y desafíos” (2020)
• Observatorio de la Salud Sexual y Reproductiva- http://www.ossyr.org.ar/publicaciones.html